Solo 12 minutos: sobre una remontada histórica que aplica al deporte y a la vida 

¿Por qué una hazaña futbolística genera tanta identificación en la gente y en su vida cotidiana? ¿Por qué lo que hicieron estos jugadores dejó una huella más allá de lo deportivo? ¿Por qué el mundo mira a esta selección? 

12 minutos. Doce minutos fueron los que bastaron para que esta selección dejara una enseñanza sobre el poder de la mentalidad: a 12 minutos del cierre del partido, Argentina perdía por dos goles y ese resultado dejaba al país afuera del sueño mundialista.

Bastó la aparición clave del Cuti Romero para lograr el 1-2 y luego la de Messi, que no se cansa de hacer historia, para alcanzar un empate que le devolvió la ilusión a todo un país. Y, como si la hazaña no fuera suficiente, a minutos del final Enzo Fernández coronó la remontada y le devolvió a la Argentina lo que nadie le puede quitar: la ilusión y la fe de estar siempre vivos.

Esto no deja de ser un resultado deportivo, pero sin dudas esconde una enseñanza que comenzó a hacerse viral: “A veces la vida te pone 2-0 abajo, pero mientras no te rindas, la historia puede cambiar”. Las redes rápidamente se llenaron de mensajes que hacían alusión no solo al resultado deportivo, sino también a una actitud frente a la adversidad.

Miles de páginas se inundaron con mensajes motivados por esta historia escrita por un plantel al que todo un país reconoce y espera expectante en cada actuación. La magia de la mentalidad y de confiar en sí mismos.

Scaloni lo remarcó en conferencia de prensa: “Los jugadores creyeron que se podía dar”. E, incluso, entre lágrimas y emocionado luego del partido, el DT remarcó que ellos creen en lo que hacen. Creen en sí mismos.

Y quizás es solo un deporte, pero las enseñanzas son siempre para la vida. Millones de historias de atletas y deportistas son admirables por su nivel de superación personal. Y este partido no será la excepción: marcó a fuego que la mentalidad de creer en sí mismos y en que el equipo puede dar vuelta cualquier resultado. Que no se consideran vencidos, ni aun vencidos, y que quien abandona no tiene premio. Que se puede creer hasta el último minuto y que nada está dicho hasta el final. Dejar de confiar no es una opción y es lo que mantiene vivos los sueños de estos futbolistas, que no renuncian ante el último Mundial de su eterno capitán.

Y, en el medio, está la vida. El que va todos los días caminando al trabajo, el que no llega a fin de mes, el que trabaja desde su casa, el que tiene que mantener a tres hijos, el que está estudiando para ser profesional, el que va en bicicleta a la trasnoche a atender el kiosco, la que limpia casas, el que arregla lavarropas… En el medio están quienes día a día se ganan la vida haciendo lo que pueden, y es ahí donde las hazañas de seres de carne y hueso generan ilusión: hay veces que las cosas no salen como uno quiere, pero eso no define ni un partido ni, mucho menos, la vida.

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