Este martes, las calles de todo el país se convertirán en el escenario de la Marcha Universitaria Federal, una movilización que promete ser masiva en defensa de la educación pública y el presupuesto para las universidades nacionales. En la Ciudad de Buenos Aires, la concentración principal comenzará a las 15:30 horas en la zona del Congreso Nacional, desde donde las columnas de estudiantes, docentes y graduados marcharán hacia la Plaza de Mayo para el acto central previsto a las 18:00.
Uno de los principales impulsores de la convocatoria ha sido Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA y referente radical, quien redobló el pedido para que la ciudadanía se sume a la movilización. Yacobitti subrayó la importancia de que la marcha no sea solo un reclamo sectorial, sino un acto de respaldo social que le demuestre al Ejecutivo la valoración que los argentinos tienen por la universidad pública. Según el dirigente, el desfinanciamiento actual pone en riesgo la continuidad del segundo cuatrimestre, por lo que el acompañamiento de la sociedad civil es «clave para frenar el ajuste».
El reclamo central gira en torno a la actualización del presupuesto universitario, que se encuentra congelado a valores de 2023 pese a la inflación interanual que supera el 200%. Si bien el Gobierno anunció recientemente un refuerzo para los gastos de funcionamiento, desde el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) advirtieron que dichos fondos solo cubren una mínima parte de las necesidades operativas, dejando fuera la crítica situación de los salarios docentes y las becas estudiantiles.
Se espera que la columna de la UBA sea una de las más nutridas, partiendo desde las facultades de Medicina, Ciencias Económicas y Odontología hacia el punto de encuentro. Además de las organizaciones académicas, se sumarán centrales sindicales, movimientos sociales y referentes de todo el arco opositor. La marcha de este martes no será solo una protesta por presupuesto, sino un termómetro político sobre el límite social que el Gobierno de Javier Milei enfrenta al tocar uno de los pilares más valorados por la clase media argentina: la universidad pública.













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