Un oficial de la Policía Bonaerense fue desafectado de la fuerza y quedó detenido en las últimas horas tras comprobarse su autoría en el robo a un kiosco en el partido de Lanús. El hecho, que causó un profundo repudio institucional y social, se esclareció gracias al análisis de las cámaras de seguridad del comercio y del centro de monitoreo municipal, que permitieron identificar al uniformado sin dejar margen de duda.
El asalto ocurrió en un local comercial de la zona, donde el sospechoso ingresó simulando ser un cliente común. Sin embargo, en cuestión de segundos, intimidó al empleado y sustrajo la recaudación del día junto con varios elementos de valor antes de darse a la fuga. La rápida denuncia de las víctimas activó el protocolo de investigación, y al revisar las filmaciones de alta definición, los investigadores se encontraron con una sorpresa alarmante: las facciones, la vestimenta y ciertos rasgos particulares coincidían con un efectivo que prestaba funciones en la región.
Con las pruebas fílmicas en mano, la fiscalía interviniente ordenó de inmediato un operativo de detención y el allanamiento de su domicilio. En el lugar, las fuerzas de seguridad lograron incautar elementos vinculados a la causa y prendas de vestir idénticas a las utilizadas en el atraco. Paralelamente, la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires dispuso su inmediata separación de la fuerza, retirándole el arma reglamentaria y la credencial.
El detenido quedó a disposición de la justicia bajo los cargos de robo calificado, agravado por su condición de miembro de una fuerza de seguridad. Este nuevo caso de corrupción policial reaviva el debate sobre los controles de ingreso y el seguimiento del personal dentro de la Bonaerense, en un momento donde la seguridad en el Conurbano se encuentra bajo la máxima lupa pública.













Deja una respuesta