Lo que ocurrió esta madrugada en una vivienda de la zona sur del Conurbano no fue un asalto más; fue una sesión de tortura que terminó en tragedia. Una banda de delincuentes violentó la reja de una casa mientras la familia dormía, pero lejos de llevarse los objetos de valor y escapar, decidieron ensañarse con el dueño de casa. Durante casi dos horas, el hombre fue sometido a golpes y quemaduras frente a su esposa, en un intento desesperado de los ladrones por encontrar una «caja fuerte» que, según las primeras investigaciones, nunca existió.
El ensañamiento fue tal que la víctima no resistió las heridas. Los delincuentes, al ver que el hombre ya no respondía y tras haber revuelto cada rincón de la propiedad, escaparon con apenas unos pocos ahorros en efectivo, un par de teléfonos celulares y algunas alhajas de poco valor. La frialdad del ataque dejó a los investigadores desconcertados: el nivel de agresividad desplegado no coincide con el botín ínfimo que terminaron llevándose.
La policía científica trabajó en el lugar recolectando huellas y analizando las cámaras de seguridad de la cuadra, que muestran a tres hombres encapuchados bajando de un auto oscuro minutos antes del ingreso. Los vecinos, aterrados, aseguran que la zona se volvió «tierra de nadie» y que los ruidos de la reja siendo forzada no fueron escuchados debido a la fuerte tormenta que caía en ese momento, lo que le dio a los asesinos el marco perfecto para actuar con impunidad.
Ahora, la fiscalía busca determinar si hubo un «entregador» que dio una información falsa sobre una supuesta suma de dólares en la vivienda, o si se trató de un ataque al azar de una banda que utiliza el terror como método de presión. Mientras tanto, una familia quedó destrozada por un crimen que combina la ambición ciega con una crueldad difícil de explicar, marcando un nuevo y oscuro capítulo de la inseguridad bonaerense.













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