Efecto dominó en el Conurbano: La fragilidad del armado de Sebastián Pareja provoca una fuga de concejales libertarios hacia el massismo

​El armado territorial de La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires comienza a exhibir fisuras estructurales que amenazan seriamente la representación legislativa del espacio gobernante en los municipios. La estrategia de alianzas pragmáticas y el desorden en la confección de las listas durante la campaña electoral de 2023 empezaron a pasar una factura carísima: una seguidilla de renuncias, rupturas y pases políticos devolvió formalmente a varios concejales electos a las filas del Frente Renovador, exponiendo las profundas debilidades de la conducción que encabeza el armador bonaerense Sebastián Pareja.

​El fenómeno se concentra con fuerza en el cordón del Gran Buenos Aires, donde la incorporación apresurada de dirigentes de segundas y terceras líneas del peronismo tradicional —utilizados en su momento para rellenar casilleros ante la alarmante falta de una estructura propia— aceleró las rupturas debido a la total carencia de una identidad política consolidada. Las bajas se replican en puntos clave del mapa provincial: en San Isidro, la concejala Débora Ruiz Zeballos formalizó su pase al massismo tras alinearse con Sebastián Galmarini; en Escobar, Mariana Huber abandonó el espacio bajo duras críticas al rumbo político y a la falta de contención de la conducción provincial; mientras que en otros municipios del conurbano la lealtad pende de un hilo y varios ediles ya responden por lo bajo a los oficialismos peronistas locales.

​El caso de mayor impacto institucional y político se vivió precisamente en Quilmes, donde el concejal Ricardo S. Rij quebró el bloque libertario para fundar la bancada unipersonal “Renovación Quilmeña” y saltar directamente a las filas de Sergio Massa, un escándalo total considerando que el edil había sido designado presidente de la bancada de LLA apenas diez días antes de pegar el portazo.

​Estas tensiones representan el emergente de un diseño electoral cuestionado desde el origen. En el plano político bonaerense, todavía resuena el costo del polémico audio filtrado donde Pareja exigía a la militancia acatar «un acuerdo que viene de arriba» para entregar el primer lugar de la lista de concejales en Tigre a un candidato ligado a Malena Galmarini. Para las bases orgánicas, aquel episodio fue la prueba de un esquema de negociación que desdibujó la identidad fundacional del partido en el Conurbano. A este transfuguismo se suma el descontrol absoluto en los recintos, que tuvo su punto máximo en Berazategui, donde los ediles libertarios Mario Molver y Jorge Gregorini terminaron a los golpes en plena sesión.

​Esta acumulación de crisis locales erosionó drásticamente la posición de Pareja frente al sector de la mesa chica de Balcarce 50 que lidera Santiago Caputo. En las usinas digitales del oficialismo, el irónico apodo de «Mantequilla» asignado al armador bonaerense expone la desconfianza del núcleo duro del gobierno hacia su capacidad para sostener una estructura sólida en el principal distrito electoral del país de cara a los armados que se vienen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *