La investigación de Carlos Pagni revela que, detrás del discurso de libertad, el gobierno de Javier Milei ha tejido una red de alianzas con los sectores más cuestionados del poder. La pieza central de este esquema es el vínculo con el «imperio» de la AFA a través del ministerio de justicia. De esta manera, el oficialismo ha sellado una tregua con «Chiqui» Tapia y su mano derecha, Pablo Toviggino, el hombre que maneja las cajas y las influencias del fútbol bajo un modelo heredado del kirchnerismo. Milei insulta al kirchnerismo pero no come vidrio.
¿Por qué el Gobierno pactaría con ellos? Según Pagni, la respuesta está en los votos del Consejo de la Magistratura. Toviggino, con terminales en el peronismo de Santiago del Estero, es el puente para que LLA consiga los pliegos de los jueces que necesita. Aquí aparece el nombre de Juan Bautista Mahiques nuevo ministro de justicia, quien opera como el gran articulador entre los tribunales de Comodoro Py y los intereses de Karina Milei.
Lo más «turbio» del informe describe cómo se están negociando las vacantes en la Justicia Federal. El Gobierno necesita «limpiar» el camino judicial para sus reformas y, para lograrlo, no ha dudado en aliarse con operadores que responden directamente al esquema del kirchnerismo. En esta mesa judicial paralela, los ideales libertarios se canjean por favores políticos: el Gobierno frena el avance de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) a cambio de que los delegados de la AFA en la Magistratura voten a los jueces que Karina y Mahiques tienen en carpeta.
En definitiva, Pagni expone un «recambio gatopardista»: cambian los nombres, pero los métodos de presión y los intermediarios son los mismos de siempre. Los «pasadizos secretos» conectan hoy a la Casa Rosada con el esquema de poder de la AFA y la casta judicial más rancia, confirmando que, en el barro de la política real, los enemigos públicos terminan siendo los mejores socios.













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