En medio de la incertidumbre económica y los constantes movimientos de precios, el CEO de YPF, Horacio Marín, llevó un mensaje de calma a los consumidores. El directivo ratificó que la petrolera estatal mantendrá su hoja de ruta actual y descartó de plano cualquier tipo de «salto» brusco en los valores de los combustibles para los próximos meses. Según Marín, la estrategia de la compañía es clara: seguir con ajustes graduales que acompañen la inflación y el precio internacional del crudo, pero sin generar golpes al bolsillo que desestabilicen el mercado.
«Insisto, no habrá cimbronazos», afirmó el ejecutivo, subrayando que la política de precios de YPF busca un equilibrio técnico. La idea es alcanzar la paridad de exportación —es decir, que el precio interno se iguale al valor internacional— de manera sostenida pero previsible. Esta decisión es clave para el sector, ya que YPF, al manejar más de la mitad del mercado de estaciones de servicio en el país, marca el ritmo que luego suelen seguir el resto de las petroleras como Shell y Axion.
Marín también destacó que esta estabilidad es posible gracias al aumento de la eficiencia en la producción de Vaca Muerta. Al bajar los costos de extracción y mejorar la logística, la empresa tiene un margen de maniobra mayor para evitar que las fluctuaciones externas se trasladen de inmediato a las pizarras de las estaciones. De esta forma, el objetivo es que el combustible deje de ser un factor de shock inflacionario y pase a ser una variable predecible dentro de los gastos mensuales de las familias y las empresas de transporte.
Para los especialistas, estas declaraciones buscan dar previsibilidad a una economía que todavía intenta domar las expectativas de inflación. Si se cumple este esquema de «ajustes sin saltos», el Gobierno lograría uno de sus objetivos principales: evitar que el precio de la energía se convierta en un foco de conflicto social en un año donde el consumo todavía muestra signos de debilidad.













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