Los datos oficiales al cierre del año pasado arrojaron una noticia alentadora para el sector económico: la informalidad laboral registró una caída respecto a los picos del primer semestre. Según los últimos informes, la tendencia a la regularización comenzó a traccionar en sectores específicos, aunque la precariedad sigue siendo el núcleo duro de la estructura laboral argentina, afectando todavía a una parte sustancial de la población activa.
El análisis por grupos etarios es el que genera mayor preocupación en los despachos oficiales. Los jóvenes de entre 18 y 24 años continúan siendo el sector más vulnerable, con tasas de informalidad que duplican la media nacional. Para este segmento, el ingreso al mercado formal se ve obstaculizado por la falta de experiencia previa y la proliferación de empleos temporales o de plataforma que no siempre cumplen con los aportes de ley. En el otro extremo, los trabajadores mayores de 50 años muestran una mayor estabilidad, aunque con dificultades crecientes para reinsertarse en caso de pérdida del empleo.
En cuanto a los sectores económicos, el panorama es mixto:
- Comercio y Construcción: Siguen encabezando los ránkings de empleo «en negro», debido a la alta rotación y la estacionalidad de muchas de sus tareas.
- Industria y Servicios Tecnológicos: Fueron los grandes motores de la formalización, impulsados por convenios colectivos fuertes y una demanda de mano de obra calificada que exige mejores condiciones de contratación.
- Servicio Doméstico: A pesar de los incentivos fiscales, continúa siendo uno de los focos de mayor informalidad estructural.
Si bien la baja de la informalidad es un dato positivo, los especialistas advierten que la calidad del salario sigue siendo el desafío pendiente para 2026. La reducción de la brecha entre el empleo formal e informal es un paso necesario, pero el poder adquisitivo frente a la inflación acumulada del 2025 sigue siendo el termómetro real del bienestar de los trabajadores. El Gobierno apuesta ahora a que esta tendencia se consolide con nuevas medidas de alivio para las PyMEs que decidan blanquear a su personal.













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