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Tiros, una «pool party» y un muerto: el sangriento final de la banda que robaba autos por WhatsApp desde la cárcel

Lo que empezó como una tarde de música, tragos y pileta en una quinta de Esteban Echeverría terminó en un escenario de película de acción. La Policía Bonaerense irrumpió en plena «pool party» para desbaratar a una organización experta en entraderas y robo de autos, pero los delincuentes no se rindieron fácil: uno de ellos intentó escapar saltando por una ventana mientras disparaba a mansalva contra los efectivos, hasta que cayó muerto tras recibir tres balazos.

La investigación de Clarín reveló el lado más turbio de la banda: gran parte de los asaltos eran coordinados por líderes presos. A través de videollamadas y chats desde sus celdas, los jefes marcaban los objetivos, pedían fotos del botín y hasta coordinaban la logística de los robos como si estuvieran en una oficina. La fiesta en la quinta era, literalmente, el festejo por el éxito de sus últimos golpes, pagado con la plata de las víctimas.

En total se realizaron más de 30 operativos en simultáneo. Además del ladrón abatido en la quinta, hubo dos detenidos y se secuestró un arsenal que incluía pistolas de grueso calibre y municiones. Lo que más impactó a los investigadores fue encontrar a la banda brindando y disfrutando del sol mientras, a pocos kilómetros, sus jefes seguían dando órdenes por celular desde el penal para el próximo asalto.

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