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Quién era el ladrón abatido en la quinta de Esteban Echeverría

El final de Diego Ezequiel López parece sacado de un guion de cine criminal, pero fue real. Con apenas 23 años, este joven oriundo de Llavallol terminó su carrera delictiva bajo una lluvia de balas mientras intentaba escapar de una fiesta en una quinta de Esteban Echeverría. Lo que para muchos era una tarde de pileta y música, para López fue el último acto de una vida marcada por los robos, las armas y los ingresos a penales.

López no era un improvisado. A pesar de su corta edad, ya cargaba con un prontuario que incluía causas por robo agravado y narcotráfico. Había pasado por la Unidad Penal 45 de Melchor Romero, pero la cárcel no lo frenó: al momento de su muerte, tenía un pedido de captura vigente desde 2022 y era buscado intensamente por la justicia de Lomas de Zamora. Su nombre ya había saltado en investigaciones pesadas, como el violento asalto a un cardiólogo en Glew, donde logró escabullirse de la policía por poco tiempo.

El momento del tiroteo fue cinematográfico y quedó registrado en videos. Mientras la policía rodeaba la quinta, López no se entregó. Se asomó por una ventana y abrió fuego con una pistola robada contra los efectivos del Grupo Táctico. En un intento desesperado por ganar la calle, saltó hacia un terreno vecino, pero fue alcanzado por los disparos que le pusieron fin a su vida en el acto.

Lo que más impactó a los investigadores fue la impunidad con la que se movía: vivía como un prófugo, pero se mostraba en fiestas de lujo financiadas por los robos de autos y las entraderas que coordinaba junto a su banda. Con su muerte, se cierra una página de violencia en la zona sur, pero se abre una investigación mayor sobre la red de complicidades que le permitía a un joven con pedido de captura organizar eventos masivos mientras la policía le seguía los pasos.

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