La Provincia de Buenos Aires atraviesa un cambio histórico en su dinámica poblacional, al registrar por primera vez un saldo natural negativo en sus estadísticas vitales. Los datos oficiales del Registro de las Personas confirman que, durante el año 2025, la cantidad de fallecimientos superó a la de nacimientos, consolidando una tendencia de descenso en la natalidad que los especialistas observan desde hace un lustro.
El organismo provincial contabilizó un total de 134.131 defunciones frente a 121.303 nacimientos en el último período anual, lo que marca un punto de inflexión inédito en el distrito más poblado del país. Esta brecha confirma que la caída de la fecundidad dejó de ser un fenómeno coyuntural para transformarse en una realidad estructural. Si se compara con el año 2020, cuando nacían 511 bonaerenses por día, la cifra actual descendió drásticamente a un promedio diario de 330 nacimientos.
La serie histórica revela una caída constante y pronunciada en los alumbramientos: en 2021 se registraron 166.102; en 2022 bajaron a 154.047; en 2023 a 141.787 y en 2024 a 131.188. Por el contrario, la mortalidad, tras el pico excepcional de la pandemia en 2021 (con 167.135 decesos), se estabilizó en un piso elevado de 145 mil muertes anuales promedio, lo que explica matemáticamente el ingreso al terreno negativo del crecimiento vegetativo.
Los demógrafos señalan que este comportamiento responde a factores múltiples, que incluyen la postergación de la maternidad, cambios en las condiciones socioeconómicas y pautas culturales globales que afectan la planificación familiar. Los datos preliminares del inicio de 2026, aunque parciales, sugieren que la tendencia se profundiza, con registros que muestran una proporción de tres fallecimientos por cada nacimiento en lo que va del año, lo que plantea nuevos desafíos para las políticas públicas a futuro.










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