Un nuevo estudio advierte que quienes abandonan los medicamentos para perder peso recuperan los kilos perdidos mucho más rápido que con otros métodos tradicionales.
El «efecto rebote» es una realidad. La ciencia ha puesto cifras a una preocupación común: ¿qué pasa cuando se deja de tomar la medicación para bajar de peso? Según una investigación publicada recientemente por la revista médica The BMJ, la mayoría de las personas recuperan su peso inicial en menos de dos años tras suspender el tratamiento.
En promedio, los pacientes vuelven a su peso original en solo 1,7 años. El ritmo de recuperación de peso es de unos 0,4 kilos por mes, una velocidad notablemente superior a la que experimentan las personas que logran adelgazar mediante cambios en la dieta y ejercicio físico.
La salud también vuelve atrás
El problema no es solo estético. El estudio analizó cómo la pérdida de peso inicial ayudaba a mejorar indicadores clave como el azúcar en sangre (glucosa), el colesterol y la presión arterial. Sin embargo, al dejar los fármacos y recuperar los kilos, todos estos beneficios para el corazón y la salud metabólica desaparecieron en un plazo de aproximadamente 1,4 años.
¿Por qué sucede esto?
Los expertos explican que la obesidad es una enfermedad crónica. Al suspender fármacos como los populares GLP-1 (por ejemplo, Ozempic o Wegovy), el cuerpo pierde la señal química que ayuda a controlar el hambre y la saciedad, lo que facilita el retorno de los hábitos anteriores y del peso perdido.

Prevención antes que medicación
Los investigadores subrayan que, si bien estos medicamentos son herramientas muy potentes, no deben verse como una solución rápida o temporal. El estudio concluye que es fundamental priorizar la prevención y desarrollar estrategias a largo plazo, ya que el uso a corto plazo de estos fármacos suele terminar en un rápido «efecto jo-jo».










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