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Tensión en River: Socios e hinchas lanzan un fuerte rechazo a la posible llegada de Sebastián Villa

El deseo expresado por el delantero colombiano de vestir la banda roja desató una ola de repudio en el mundo millonario. Los antecedentes judiciales por violencia de género de Villa y su pasado xeneize se han convertido en una barrera ética que gran parte de la masa societaria no está dispuesta a cruzar.

Lo que comenzó como un rumor de mercado de pases se transformó rápidamente en un conflicto de valores institucionales. Sebastián Villa, actualmente en Independiente Rivadavia, rompió el silencio este martes y fue contundente: «Si me llama Gallardo, mañana mismo viajo». Sin embargo, la respuesta del hincha de River no fue la que el colombiano esperaba.

El rechazo no es estrictamente futbolístico. A pesar de su reciente buen desempeño en Mendoza, donde fue clave para el título de la Copa Argentina, la mayoría de los socios e hinchas de River ponen el foco en su situación judicial. Villa fue condenado en junio de 2023 por lesiones leves y amenazas contra su expareja, una marca que para muchos es incompatible con los valores que pregona la institución de Núñez.

Agrupaciones como «River Feminista» ya han alzado la voz a través de comunicados oficiales, manifestando que priorizar el rendimiento deportivo por sobre la integridad y la responsabilidad social sería un error histórico para el club. En las redes sociales, los hashtags de rechazo se multiplicaron, dejando claro que el «mirá que distintos somos» —frase icónica de la hinchada— se vería amenazado con la llegada del delantero.

A este panorama ético se suma el factor económico. Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia, habría tasado al jugador en una cifra cercana a los 12 millones de dólares, un monto muy lejano a lo que River estaría dispuesto a negociar por un futbolista que pronto cumplirá 30 años y que carga con una alta resistencia social.

Por el momento, mientras Villa presiona desde Medellín para concretar lo que él define como un «objetivo de carrera», en las oficinas del Monumental el silencio es absoluto. El dilema está planteado: ¿pesará más la necesidad de jerarquía táctica de Marcelo Gallardo o la presión de los hinchas que exigen coherencia ética a sus dirigentes?

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