La Comarca Andina atraviesa una situación crítica tras el inicio de un incendio que ya consumió más de 5.200 hectáreas de bosque nativo en la zona de Epuyén y sus alrededores. El siniestro, que comenzó el pasado lunes en Puerto Patriada, ha generado una emergencia que moviliza a cientos de brigadistas, mientras miles de turistas y pobladores debieron ser evacuados ante el avance incontrolable de las llamas, impulsadas por el viento y la sequedad de la vegetación.
El despliegue para combatir el fuego involucra a 700 efectivos y diversos medios aéreos, incluyendo helicópteros con helibaldes y aviones hidrantes coordinados desde tierra. Los brigadistas describen jornadas agotadoras donde el riesgo es constante debido a la caída de piedras y árboles, trabajando en turnos sin pausa para intentar «enfriar» las zonas críticas antes de que las temperaturas vuelvan a subir durante la tarde.
Desde el ámbito judicial, los investigadores sostienen que el origen del incendio fue intencional, señalando que los autores eligieron puntos estratégicos con abundante material combustible para asegurar la propagación. Esta situación ha despertado la indignación de los combatientes y vecinos, quienes denuncian que estos ataques se repiten sistemáticamente al inicio de cada temporada estival para afectar deliberadamente la economía regional.
El impacto económico es devastador para los emprendimientos locales, que contaban con una ocupación cercana al 90% antes del desastre. Los empresarios turísticos informaron cancelaciones masivas y la devolución de millones de pesos en reservas, lo que representa una pérdida casi total de la temporada de verano. A esto se suman los daños en la infraestructura, con cortes en los servicios de electricidad, agua y conectividad en las zonas de El Hoyo, Lago Puelo y El Bolsón.
Mientras las familias evacuadas aguardan en gimnasios municipales y centros de asistencia, la esperanza de los pobladores reside en un cambio en las condiciones climáticas y la llegada de lluvias que faciliten el control definitivo del fuego. Por el momento, la Justicia y las autoridades provinciales mantienen la vigilancia sobre las zonas afectadas para evitar nuevos focos y garantizar la seguridad de quienes aún permanecen en sus hogares defendiendo sus pertenencias.



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